Breve Reseña Histórica del Colegio Santa Juana de Arco
Aunque sus inicios se remontan al año 1913 cuando se funda en la ciudad de San Felipe la primera Escuela Particular, con el nombre de “Escuela ¨Particular N°1 Santa Juana de Arco”, en la residencia de su fundadora y primera directora la Señorita Emilia Corona Negrete, ilustre benefactora de la ciudad, quien inspirada en la caridad cristiana y su amor a los niños, dedica todas sus energías en impartir instrucción a los más desvalidos; para ello habilita en su propia casa, una sala en la que reunía a sus primeros alumnos y así toda la propiedad se va inundando de voces y risas infantiles.
Esas mismas voces, hoy llenas de emoción, nos han evocado una tenue silueta de la que fuera su primera maestra. Esos antiguos alumnos la recuerdan como una espigada dama bondadosa, siempre vestida de oscuro, que quería mucho a los animales y que a su inmenso amor por los niños unía un estricto sentido de disciplina en el quehacer escolar.
Con los años la salud de la anciana maestra va resintiéndose cada vez más y para poder continuar esta bella labor solicita ayuda a las Hermanas Mercedarias del Santísimo Sacramento, y es así como en el año 1947, la comunidad religiosa viene a ser parte de esta noble labor de educar y evangelizar.
Posteriormente, la Señora Emilia Corona Negrete dona los terrenos de su propiedad para que la escuela siga creciendo y desde su lecho de enferma observa como ha logrado consolidar el esfuerzo de toda su vida. Ella finalmente abandona este mundo en 1962, bajo el esmerado cuidado de las Hermanas, quienes han continuado con abnegación este legado de amor.
Legado que Dios puso en mano estas religiosas, quienes movidas por la fuerza de Cristo Redentor en su misterio eucarístico logran llevar adelante la educación liberadora de muchos niños y jóvenes de la zona.
La antigua casona cayó pesadamente ante las inclemencias de la naturaleza, especialmente por el terremoto de 1965, y fue necesario hacer clases, incluso, bajo carpas y mediaguas. Pero el amor no tiene límites y la divina providencia propició que con esfuerzos de la Congregación y la Comunidad Educativa fuese surgiendo un edificio que permitiera el desarrollo educativo en las condiciones adecuadas.
En este sueño por dar a las alumnas una educación integral nace la necesidad de un lugar digno para la oración y el encuentro con Jesús y así se construye la capilla que es el corazón de nuestro colegio, al alero del testimonio de consagración de muchas Hermanas que han pasado y han dejado huella en la comunidad.
El tiempo ha pasado y la labor desempeñada por las Hermanas es imposible de evaluar, sólo podemos afirmar que sus esfuerzos se han visto coronados al ver como una obra que partió siendo tan pequeña hoy cuenta con enseñanza prebásica, básica y media con una infraestructura amplia y con capacidad para acoger y entregar conocimientos, valores y ser un aporte concreto a la ciudad de San Felipe al formar día a día a mujeres que serán el futuro de Chile.